Un equipo informa de los descubrimientos de una potente inmunoterapia contra las células cancerosas

Hace cincuenta años, en medio de la Guerra Fría, una agencia federal otorgó a los científicos una nueva herramienta para destruir las células cancerosas: un poderoso golpe de inmunoterapia diseñado para atacar y matar tumores más resistentes, en lugar de matar las células cancerosas directamente.

Los científicos aprovecharon un mecanismo natural del sistema inmunitario que se dirige a las llamadas células presentadoras de antígenos, células no cancerosas que no portan genes cancerígenos, descubierto en clínicas de inmuno-oncología a principios de la década de 1980. Ciertas células inmunitarias, [células plasmáticas] que se encuentran en el revestimiento de los órganos y vasos sanguíneos, también señalan a otros pacientes con cáncer, advirtiéndoles que el cáncer no es tan peligroso como se pensaba. Una sola dosis, por ejemplo, puede matar aproximadamente el 100 por ciento de las células en el revestimiento del intestino.

En esas clínicas, el equipo insertó una pequeña sonda llamada sensor tumoral en el órgano e insertó una microtira de ADN en el órgano. El ADN es una proteína incrustada en secuencias genómicas, que son partes del genoma que están siendo leídas por un detector del sistema inmunitario. El artículo “Inmunoterapias específicas para la detección de tumores desarrolladas a partir de inmuno-oncogenética utilizando modelos PLP: una revisión y análisis” se publicó el domingo 8 de abril.

A diferencia de sus predecesores, los investigadores de este nuevo trabajo de investigación utilizaron una sonda relativamente pequeña para inducir una potente respuesta inmunitaria al identificar la replicación de las células T CD8+ asociadas al cáncer en placas de laboratorio. Además, la eliminación y reintroducción del inmunosensor como una forma bien conocida de atrapar más células CD8+ se ha hecho muchas veces. Pero esta es la primera vez que los autores informaron que un método puede superar la superioridad del sistema inmunológico.

“¡Saltar de un órgano a otro fue un enfoque natural para generar tolerancia a la inmunoterapia! Las primeras inmunoterapias se basaron en triptófano y nuestra prueba en la comunidad de inmunobiología de la línea germinal de que puede producir una eliminación duradera de tumores fue el resultado de un salto de las inmunoterapias de órgano a órgano”, dice Roberta Hudspeth, primera autora del estudio y candidata a doctorado en el Instituto de Innovación en Investigación de Inmunoterapia de Precisión (ISPRI) de la Universidad de Copenhague, que también trabaja en el Hospital Universitario del Sur de Dinamarca.

Una inmunoterapia realmente potente.

Resultados prometedores.

El equipo logró generar células CD8+ inmunorreactivas del hígado de ratones que fueron tratados antes de infiltrados fúngicos lónicos. Allí, estudiaron ratones portadores de tumores con infección por células cancerosas que expresan el receptor inmune innato II, que puede adherirse y reconocer las células cancerosas. En ratones que carecían de un receptor, las células cancerosas solo se adherían a las células hepáticas a través de tamoflurides, y con un andamio inmunorreactivo tumor-menengue expuesto a las células CD8+ comprometidas, los tumores no tenían acceso a las células T del huésped. Además, el número de células CD8+ activadas en los ratones tratados pronto superó al de los ratones sanos. Y si los tumores se curaban, las células CD8+ de los ratones tratados al principio de su vida pasaban a colonizar los tejidos circundantes.

“En nuestro trabajo, sabemos cómo generar las células inmunohistológicas CD8+ en un entorno fúngico lónico para la inmunoterapia. Ahora es el turno de los inmunoterapeutas de demostrar su eficacia en el tratamiento de tumores”, dice Roberta Hudspeth. El equipo logró esto mediante el uso de células T específicas del cáncer que expresan un receptor, así como células T específicas del tumor que expresan el receptor y las células inmunitarias específicas del tumor.

Investigaciones futuras.

“Será interesante realizar más estudios sobre inmunoterapia en sitios fúngicos lonticos, evaluando el rendimiento de diferentes inmunoterapias combinadas en cada caso, para que tengamos un fuerte control sobre la eficacia de nuestro enfoque y demostremos una inmunoterapia antitumoral efectiva”, dice Roberta Hudspeth.